2016/09/11

Torca de la Grajera

Part.: Josu Granja, Idoia, Iñigo, Roberto, Alfonso eta Josu Ceberio

Batzuk, "Torca" hitza entzuten dugun bakoitzean, amildegi amaigabeetaz gogoratzen gara: Axlaor, Carlista... Horregatik, Josu Granjak "Torca de la Grajera"-ra joateko inbitazioa luzatu zigunean, ez ezagutu arren, bagenekigun zer espero.

Josu Granja kronikia:


TORCA DE LA GRAJERA
(CASTRO VALNERA)
 3/09/2016

VIAJE AL WÜRM

Josu Granja (ADES)


Hace diez mil años que desaparecieron los glaciares en las montañas cantábricas. En la retirada de esta última Edad del Hielo (Würmiense), dejaron su rastro en forma de morrenas y excavaciones bien visibles en algunos valles del entorno de Peña Lusa y Castro Valnera. Estos vestigios de aparatos glaciales han sido estudiados y analizados por los geólogos durante años, pero hay algo más. Algo único y sorprendente, una auténtica trampa de hielo vivo ha sobrevivido en el fondo de un abismo impresionante.

En 1981 Carlos Puch (Grupo Standard, Madrid) puso la planta humana por primera vez en un gran tapón de hielo fósil que cubría la totalidad de la base de la Torca de la Grajera, un amplio pozo de 185 m que se abría en la vertiente NE de Castro Valnera a una altitud que ronda los 1500 m. Con ambiente de verdadera espeleología alpina, los nuevos descensos a este abismo se cuentan con los dedos de una mano. El año pasado el G.E. Edelweiss (Burgos) reinstaló el descenso, dentro de un proyecto de investigación paleoclimática a cargo de la Junta de Castilla y León, la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigaciones Medioambientales (CIEMAT).

Los trabajos han proseguido este año, permitiéndonos rendir una visita con el objeto de realizar un trabajo fotográfico. A nivel personal he de confesar que ha supuesto algo muy especial para mí, pues recuerdo mis primeros ascensos al Castro Valnera siendo casi un niño, acompañado de mi padre y mi hermano. Aquellas cornisas, con las aguas del deshielo cayendo en cascadas y colándose hacia las entrañas de la tierra; aquella escalera de bancos de caliza y arenisca, con grietas negras entre ellos, me impactaban. Sentía curiosidad y temor a la vez, a la par que un poco de frustración: nunca llegaría a conocer los secretos del Valnera. No sabía que justo entonces había espeleólogos haciéndolo posible. Tampoco podía imaginar que con los años iba a tener la suerte de conocer a uno de aquellos exploradores, Carlos Puch, y el privilegio de descender el más impresionante de aquellos abismos.

Pasando al plano más práctico, los objetivos fotográficos de este día eran dos en principio. Una toma desde la cabecera exterior hacia abajo y al revés, otra desde la base de hielo hacia arriba. En la primera era necesario que posara algún espeleólogo intermedio y otro abajo, en el hielo. La mejor visual para esta imagen, siguiendo el consejo previo que nos dio Carlos Puch, exigía colocar la cámara en la cornisa que rodea la cabecera, justo. Así lo hicimos con un anclaje que preparó Josu Ceberio (ADES). De él partían dos cuerdas, una para el fotógrafo y un cordino auxiliar que sujetaba el trípode. Este se colocó en un ángulo aproximado de 45º, lo que permitía inclinar el objetivo aún más y mirar directamente al abismo. Ese momento en el que fío mi peso a la cuerda y domino el pozo hasta el fondo es para no olvidar.

El espeleólogo intermedio (Alfonso Calvo, de la S.E. Burnia) se colocó en el tabique a -70. Se hicieron las primeras tomas en esta situación, mientras el resto del grupo bajó hasta la base. Una vez allí, Idoia (ADES) se comunicó con la cabecera mediante el walkie y realizamos más imágenes. La dificultad principal para distinguir a la espeleóloga en la base era que la perspectiva, forzosamente cenital, apenas permitía divisar el casco y la luz que desprendía, con lo que tuvimos que corregir su posición indicando que posara sentada para algunas imágenes. Durante todo este tiempo Iñigo Moreno (G.E. Edelweiss) hizo un reportaje del making off.

A continuación, descendimos los de cabecera. Al llegar al rellano, nos reunimos con Alfonso. Nos comentó que prefería quedarse allí y esperar órdenes desde abajo para volver a asomarse, esta vez en las tomas realizadas desde la base. Le dejamos nuestro walkie para mantener contacto con él. Llegamos a la base y nos reunimos con Idoia. Rápidamente montamos el trípode en un pequeño rellano del hielo, en un punto en que la rimaya no era muy profunda. Tras hacer una foto de recuerdo del grupo, Idoia subió hasta la cabecera del último salto. Iñigo se aseguró con el piolet en el hielo. En esta posición se obtuvo una imagen horizontal con la cámara apuntando hacia arriba y los dos espeleólogos posando, y a continuación otra mirando más arriba, hacia la luz exterior, para componer una imagen panorámica enlazando estas dos fotos horizontales. Luego comunicamos con Alfonso por el walkie para que volviera a anclarse en el tabique a -70 m y a la vez variamos la posición del trípode subiendo unos metros la pendiente de hielo, hasta dominar una visual vertical que permitiera distinguirlo, con Idoia apareciendo también en la cabecera del último rápel sobre el hielo. Durante todo este tiempo Iñigo siguió reflejando el making off en fotos y vídeos. Una vez hecho esto, damos vía libre a Idoia para que vaya regresando a la superficie y subimos la cámara hasta la ventana que precede al último salto. Estimamos que desde allí se domina un buen paisaje de toda la base y bloque de hielo. Colocamos el trípode en la pequeña rampa de piedras que ocupa la ventana y realizamos una toma con Iñigo posando lo más alto posible en el hielo y Josu Ceberio iluminando con flash desde una posición inferior, a la par que desde la cámara lanzamos otros dos flashes a media altura. Acto seguido vencemos la visual hacia arriba para conseguir una toma vertical que enlazase con la anterior, componiendo una panorámica desde la base hasta la boca exterior.

Una vez hecho este trabajo volvemos a comunicar con Alfonso, que nos dice que prefiere esperarnos por si hacemos alguna otra fotografía desde su posición hacia arriba. Subimos todos hasta allí y siguiendo su consejo colocamos la cámara mirando directamente hacia el tubo hasta la boca exterior. Alfonso se ancla en la cabecera del rápel volado sobre nosotros y realizamos dos tomas variando unos metros la posición de la cámara. La iluminación corre a cargo de Iñigo Moreno, Josu Ceberio y el que esto escribe, procurando que el flash recorra las paredes a las que no llega la luz exterior. Eran las 20 h, con lo que el contraste de la luz exterior había disminuido lo suficiente para permitir salvarlo con eficacia.

Y por fin, después de prácticamente 8 horas de trabajo fotográfico solo interrumpido por los cambios de posición, regresamos a la cabecera. Nos sentimos privilegiados de haber podido sentir y fotografiar este abismo tan emblemático, y diríamos que irrepetible, gracias a la instalación del G.E.Edelweiss y la invitación de Roberto García. Las imágenes han sido posibles con el apoyo de Alfonso (Burnia), Iñigo Moreno (Edelweiss), Idoia y Josu Ceberio (ADES). A todos ellos mi reconocimiento.



Edelweiss talde historikoaren gonbitea aprobetxatuta Idoia, Josu C eta Josu G, Castro Valnera gailurrean aurkitzen den leza mitiko hau fotografiatzera joan ginen. Jarraian Josuk ateratako argazkiak:






Eta Edelweiss-eko Iñigo-k egin zuen making-off:




Barne bilatzailea